domingo, 14 de octubre de 2012

No quedan cereales.

(Con Copyright)


“No sabes que es el rock and roll hasta que tomas las drogas suficientes”, era su frase favorita, igual que “mi tiempo vale más que dinero”
Pero llegó “no quedan cereales”, y rompió a llorar. Fue ahí.
La realidad nos había alcanzado, y éramos como todos los demás. El alquiler se paga, como la comida y el tabaco; los excesos pesan. Borracheras, resacas y falta de sueño. Consumíamos la vida con hambre canina, sin masticarla y sin entender que hay un máximo de sensaciones que podemos experimentar. Todo, nos pasó factura a los nervios. Estábamos desquiciados.
Queríamos una vida auténtica, pero nuestro cuerpo no estaba preparado para ello. Así que íbamos con los nervios de punta. Y discutíamos borrachos y follábamos. Discutíamos de resaca y sus gritos eran mazazos en mi cerebro. Yo subía la música. No cabíamos ni en nosotros mismos. Apocalipsis en 45 metros cuadrados. Y salíamos a la calle a seguir echándonos cosas en cara. Hasta que nos nacían los besos del estómago de tanto arañarnos el corazón. Luego, vuelta a empezar.
Lo peor eran los domingos por la mañana, cuando aparecía el mundo real y el suelo lleno de latas de cerveza caliente con ceniza.
Y ese domingo, con los ojos llorando de tanto vomitar, vi a aquellas señoras mayores que se iban a misa de doce, y no pude mirarme al espejo. Encendí un cigarro. Supe que no aguantaría una próxima vez. Así que cogí mi chupa y me fui sin decirle nada. Nos salvé la vida. 



PD: Y unos meses más tarde, trataré de resucitar esto; ya que fui yo quien lo enterró. Mea culpa.


Maloles.

7 comentarios:

  1. Ha sido una de esas entradas que releeo varias veces. Me ha encantado.

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  2. (de acuerdo con Irene, es de estas cosas que te dejan sin aire y te lees un par de veces antes de coger aire.)

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  3. me encanto tu blog.
    te sigo, me seguis?
    besoteeees

    http://cuandoaprietaeldolordapazestarconvos.blogspot.com.ar/

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  4. Ya echaba de menos ese cinismo. Porque esto es así; el mundo necesita escritores como tú.
    Mejor tarde que nunca, ¿no?

    Lo de siempre. Brutal, visceral. Real.

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